Scoop Malinowski rememora su primer recuerdo del tenis como el encuentro con la legendaria Chris Evert en el vestíbulo de un hotel de Boston a principios de los años 70. Su madre, al reconocer la fama de Evert, les instó a él y a su hermano a pedirle un autógrafo.
Aunque Malinowski no conocía el tenis en aquel entonces, la notable amabilidad de Evert dejó una impresión tan positiva que encendió su afecto por ella y por el deporte, el cual comenzó a seguir con interés en años posteriores.
